se espera una subida en los materiales de construcción para 2026, impulsada por la inflación, el aumento de los costes de energía y mano de obra (con acuerdos salariales del 7.25% hasta 2026 en España), la demanda de rehabilitación y vivienda, y la posible incertidumbre arancelaria, lo que genera preocupación entre promotoras y compradores, anticipando un encarecimiento de las obras y viviendas, según informes de finales de 2025.